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La justicia garante de la impunidad

Una vez más un condenado por delitos genocidio es beneficiado con prisión domiciliaria y muere fuera de la cárcel. Así el caso del policía federal Carlos Gallone con dos condenas, una a perpetua, y otra a 25 años por violación a los DDHH, muere en la comodidad de una lujosa clínica de la Ciudad de Buenos Aires.
Fue uno de los asesinos de la 3 A, y a pesar de los aberrantes crímenes cometidos, Gallone podía caminar libremente gracias a los beneficios otorgados por un juez de ejecución penal.
Esta situación que se continúa gobierno tras gobierno podría ser salvada si existiera la voluntad del Congreso Nacional de modificar el Artículo 11 bis de la ley de ejecución penal, que en su inciso "d" establece las circunstancias en las que el juez otorga la prisión domiciliaria.
Debería entonces quedar redactado de tal manera que quedaran exceptuados de ese beneficio los condenados en causas por violaciones a los DDHH. Sin embargo el Congreso encuentra siempre una excusa para no cambiar esa norma.
Los Organismos de DDHH, independientes de cualquier gobierno, seguiremos luchando para que todos los responsables del golpe Cívico Militar Eclesiástico estén tras las rejas y no sigan caminando libremente entre nosotros, por que el único lugar para éstos genocidas es la cárcel común, perpetua y efectiva.

No Olvidamos.
No Perdonamos.
No Nos Reconciliamos.
30.000 Compañeros Detenidos Desaparecidos Presentes

Encuentro Militante Cachito Fukman

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