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No al beneficio de las salidas transitorias para el genocida Dr. K

La mañana del miércoles 19 de febrero de 2020 no fue una mañana cualquiera, en los tribunales de Retiro (Comodoro Py 2002) se llevó adelante la audiencia oral y pública en oposición a las salidas transitorias del genocida condenado a cadena perpetua por crímenes de Lesa Humanidad Eduardo Emilio Kalinec, más conocido por sus víctimas como el “Dr. K”.

La audiencia comenzó minutos pasadas las 12 del mediodía en la sala IV de la Cámara Federal de Casación Penal. Por primera vez la justicia permitió la opinión del Colectivo “Historias Desobedientes” a través de la figura “Amicus Curiae”, expresión en latín que significa “amigos de la corte” para referirse a presentaciones y/u opiniones de terceros frente a algún punto de derecho u otro aspecto relacionado a un litigio para colaborar con el tribunal en la resolución del objeto del .

La hija del genocida “Dr. K.”, Analía Kalinec, miembro de “Historias Desobedientes”, al igual que el abogado que la acompañó, el Dr. Pablo Verna, se manifestaron en la audiencia, las palabras de Analía fueron las siguientes, ante la atenta e hipócrita mirada del reo condenado, quien seguía las instancias desde una pantalla instalada en el penal de Ezeiza, donde se encuentra detenido (mediante el sistema de video conferencia):

“Estoy acá en calidad de integrante del colectivo “Historias Desobedientes”, y si tiene algún valor, ya sea político, social o humano, también como hija del condenado Eduardo Emilio Kalinec.

Lo primero que quiero decir es que no es algo justo tener un padre genocida, estamos acá hablando de justicia, yo creo que un padre nunca debería ser genocida. Sin embargo, quienes formamos parte de este colectivo sabemos de la dificultad, de los recorridos personales y los costos emocionales que trae tener un padre genocida.

Estamos también hablando del principio de legalidad y yo le quiero decir a mi papá que me parece hipócrita de su parte apelar a este principio cuando él no tuvo ninguna condescendencia con las personas que eran violentadas y torturadas por él en Centros Clandestinos.

Saludo a la defensora oficial, y ojalá las víctimas de mi padre y los y las 30.000 compañeros y compañeras detenidxs desaparecidxs hubiesen tenido una defensora con tanta calidad y un tribunal que también hubiese juzgado sus acciones en el marco de la ley. Esto es algo que no pasó.

Mi padre, condenado por crímenes de Lesa Humanidad tiene más años impune que preso. Esto me parece importante destacarlo, no es un dato menor. Estamos hablando de lo que la ley dice taxativamente, sabemos que muchas veces la ley no es justa y se cometen situaciones donde “lo que está escrito” o taxativamente determinado no se corresponde con lo que pasa socialmente o debería ser justo. La ley no pide falta de arrepentimiento ni que haga aportes mi padre en relación al destino de quienes aún hoy permanecen desaparecidos o de quienes han sido apropiados por familias que niegan la verdadera identidad a niños y niñas –hoy adultos- que viven con una identidad falsa. Pero sí lo pide la sociedad, y se lo pide también esta hija a este padre genocida. Porque, aunque mi padre no lo admita -y esto queda comprobado y probado en el escrito que él presenta y firma de puño y letra en el juzgado civil N° 67- mi padre no se arrepiente de los crímenes que cometió. Mi padre sigue manejándose en esta lógica de “eliminación al que piensa diferente” y de “dueños de la verdad”. Esto queda gráficamente expresado en esta acción que él inicia contra mi persona, contra una hija desobediente, que se niega a convalidar los crímenes que cometió. Como bien señalaba el Dr. Pablo Verna, mi padre niega su condena, se autorreferencia como “injustamente preso, acusado genéricamente por crímenes de Lesa Humanidad”, indica en el mismo escrito que yo fui "detectada por grupos activistas en la facultad de psicología”, y que me convertí en una persona que él desconoce. En esta lógica de “eliminación al que piensa diferente” hoy, este padre, está queriendo eliminar a su hija de la familia. Yo creo, señores jueces que si mi padre hoy tuviese una picana no dudaría en llevarme a un Centro Clandestino y suministrarme corriente eléctrica. Esto se trasluce en el escrito que él presenta en el Juzgado Civil.

Y otra cosa que quiero decir, para cerrar y ser breve, y dar lugar a las víctimas que entiendo son quienes tienen prioridad en esta audiencia. Es algo que ya le dije a mi padre el pasado 30 de octubre en el marco de una “conciliación obligatoria” que tuvimos en el fuero civil: hay que ser cobarde para, en un centro clandestino, en una sala de tortura, maniatar, torturar y aplicar corriente eléctrica a seres humanos. Hay que ser cobarde para hoy, a 40 años de esos atroces crímenes seguir guardando silencio acerca del destino de las víctimas que aún hoy permanecen desaparecidas frente al dolor intolerable que genera, no solamente a los familiares, sino también a la sociedad toda. Hay que ser cobarde… Y hay que ser hipócrita también para estar apelando al principio de legalidad y a los recursos que el sistema democrático otorga para obtener beneficios personales.

Nosotrxs, desde “Historias Desobedientes”, esperamos que no se otorguen salidas transitorias en este caso, ni en ningún otro. Porque entendemos que las condenas a los criminales de Lesa Humanidad deben ser efectivas y deben ser ejemplares para que estos crímenes no se repitan.”

Eduardo Kalinec fue condenado a prisión perpetua en 2010 por secuestros, torturas y homicidios cometidos en los Centros Clandestinos de Detención, Tortura y Exterminio: Atlético, Banco y Olimpo, (circuito ABO), los cuáles funcionaron bajo la órbita del genocida “Pajarito” Carlos Guillermo Suárez Mason, jefe del Primer Cuerpo del Ejército. El “Doctor K”, no tenía reparos en demostrar crueldad con sus víctimas a través de golpes físicos a mujeres y aplicar picana eléctrica en la sala de torturas, como si la picana fuera la extensión de su brazo, su ideología nazi quería ser impuesta de esa manera.

Los jueces de la Sala IV de Casación son los doctores Mariano Borinsky, Javier Carbajo y Gustavo Hornos.

Además de su hija Analía, hicieron uso de la palabra el Ministerio Público Fiscal, a través del Dr. Alejandro Alagia, el propio genocida condenado, Eduardo Kalinec y su defensa, como también dos de sus víctimas, además del mencionado Dr. Pablo Verna, integrante del mismo colectivo “Historias Desobedientes”.

El represor genocida, pidió la palabra y marcó que los dichos de su hija Analía “le producen un gran dolor”, aunque aseguró que tiene “un buen vínculo” con sus otras dos hijas y sus nietos. “Analía me acusa desde que se complotó con su madre (ya fallecida). Quiero volver a ver a mis nietos y a mi familia. Ya cumplí con todos los plazos legales para poder cumplir este beneficio que me concede la ley”, señaló el Dr. K.

Por otra parte, las víctimas Miguel Ángel Dagostino y Daniel Mercogliano, exigieron a los jueces que se le niegue a Kalinec el beneficio. “Cada vez que las víctimas tenemos que hablar y volver a contar lo que nos pasó nos sentimos revictimizadas. Sufrí durante cinco días las torturas de Kalinec, a quien apodaban como el Doctor K. Era una persona que se jactaba de su habilidad para aplicar la picana, que era su herramienta de trabajo”, señaló Dagostino.

A su vez Mercogliano agregó: “A mí me costó 37 años hablar de lo que me pasó. Hoy se habla de una caducidad que podría beneficiar a Kalinec. A mí me gustaría que caducaran los gritos de los torturados y las mujeres violadas. No puedo parar de escucharlos”.

Es importante remarcar el derecho que tienen las víctimas a ser escuchadas ante los jueces, expresar sus sentires y volver a dar testimonio cada vez que un genocida solicita salidas transitorias.

El tribunal, ahora, tiene cinco días hábiles como plazo legal para dictar una resolución.

Desde el Encuentro Militante Cachito Fukman, quienes participamos de dicha audiencia oral y pública, acompañamos a las víctimas del genocida Eduardo Emilio Kalinec, como así también a su hija Analía y a todo el colectivo “Historias Desobedientes, familiares de genocidas por la Memoria, la Verdad y la Justicia”, exigiendo que se le niegue el beneficio de salidas transitorias, tanto a él, como a todos los genocidas.

No olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos.

Cárcel común, perpetua y efectiva a todos los genocidas y sus cómplices civiles.
Exigimos ya la apertura de todos los archivos de la dictadura cívico-eclesiástico-militar.

¡30.000 compañerxs detenidxs desaparecidxs presentes, ahora y siempre!

EMCF
Encuentro Militante Cachito Fukman

24 de Febrero de 2020
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