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Declaración de principios

Presentamos aquí, a modo de lanzamiento del Encuentro Militante Cachito Fukman, los principios que guiarán nuestros pasos en la defensa de los Derechos Humanos y la lucha contra la impunidad.

Un encuentro de compromiso militante de resistencia y lucha contra las violaciones a los Derechos Humanos, en parte de un Estado cómplice que los avasalla. Surgimos de las luchas y resistencias de los movimientos sociales y políticos de nuestra historia militante. Aprendimos de la solidaridad, el compañerismo, la voluntad inclaudicable de las Madres de Plaza de Mayo, junto a Norita Cortiñas, Mirta Baravalle, Elia Espen, Pepa Noia, Adriana Calvo, Nilda Eloy, Cachito Fukman, entre tantos otros. Levantamos las banderas, sueños y proyectos que nos trazaron los 30 mil por una sociedad igualitaria, democrática, con justicia social sustentada en la distribución igualitaria de la riqueza. Proponemos un espacio de práctica asamblearia, de aprendizaje mutuo, de consenso, de clase, feminista, de diversidad de género, ecologista, plurinacional, anticapitalista.

En la construcción de la memoria colectiva, el respeto y defensa de los DDHH, por la defensa del derecho a la justicia de las víctimas asesinadas por la Triple A, la CNU, el Operativo Independencia, por lxs 30 mil compañeras y compañeros detenidos desaparecidos, contra la impunidad, castigo a los represores y sus cómplices de ayer y de hoy. Por la defensa de los derechos laborales y sociales, de la niñez y adolescencia, las libertades políticas, los derechos ambientales, el derecho a la vivienda digna, a la salud y educación pública, la migración y la protección de los bienes comunes. El acceso y la preservación del aire, el agua y la tierra, tal como lo reclaman históricamente los pueblos originarios. Es decir, el derecho a la VIDA y el BUEN VIVIR.

Estos derechos atacados y mancillados por el sistema capitalista devastador, extractivista, modelo de valores mercantilistas y consumistas, diseñado por los organismos transnacionales de crédito en complicidad con las elites locales que los pretenden consolidar. Asimismo nos oponemos al pago de la fraudulenta e ilegítima deuda externa contraída por todos los gobiernos (militares y posteriores) en contra de las voluntades populares largamente manifestadas generación tras generación a lo largo de nuestra historia.

Consideramos que la impunidad sembrada por las dictaduras y los gobiernos postdictatoriales amparó con leyes infames a los ejecutores directos y sus cómplices negando una y otra vez la ejecución de un genocidio. Así la supervivencia del aparato represivo dictatorial significó la segunda desaparición de Julio López y el asesinato de Silvia Suppo, Elsa Sosa de Fagetti,   sobrevivientes y testigos que dieron su testimonio en los juicios contra el terrorismo de Estado. Se suma a ello la búsqueda, todavía hoy de los más de 300 jóvenes apropiados por los genocidas.

Exigimos la apertura total de los archivos, la independencia de los Organismos de Derechos Humanos de los gobiernos de turno en todos los aspectos. Tampoco deben quedar en manos del Estado la preservación de los Centros Clandestinos de Detención. La resignificación y la banalización orientadas a la reconciliación son negadoras y atentatorias contra la Memoria, la Verdad y la Justicia.

Nos rencontramos en las rondas, en la calle, escenario principal de nuestras luchas, en cada voz insurgente, en cada espacio de resistencia. Contra la represión y criminalización de la protesta social, el uso y abuso del "gatillo fácil", ya definido por Rodolfo Walsh como "gatillo alegre". En repudio a la doctrina Chocobar, las Leyes Antiterroristas, la legalización de las picanas portátiles taser, el espionaje del proyecto "X", la tortura en las cárceles. Junto a los nombres de miles de compañeros y compañeras asesinadas cotidianamente, de Darío y Maxi a Santiago Maldonado, Rafael Nahuel, Luciano Arruga, Carlos Fuentealba, Mariano Ferreyra, de pueblos originarios, de los adolescentes de Monte y tantos otros.